Browsing Tag

fortress

Devotional

Lowering the Drawbridge

Have you ever woken up with an unexpected word or phrase highlighted in your mind? A few days ago, I woke up with the word ‘drawbridge’. I pictured a medieval castle with its impregnable entry point lowered.

Castles have evolved over time, the first being ‘earthworks’ built in the early Middle Ages, also referred to as the Dark Ages. They later evolved into more fortified stone structures. Created as both residences and defensive edifices, they were strategically constructed on hills, cliffs, or near rivers, lakes, and caves and used elements such as moats, walls, and towers to protect against attacks. With time, they became symbols of wealth and war.  

The Bible describes God as our rock, stronghold, or fortress against our enemies. Metaphorically speaking, I see Jesus as our drawbridge into that secret place with God that affords us more than we could ever dream of. Not only are we shielded from our enemies, but we have a seat at the table in His kingdom. God’s eternal presence becomes our home, our peace, our treasure, our unspeakable joy.

Through His suffering, death, and resurrection, Jesus became the way back to God —the bridge of reconciliation. He descended from up high and made Himself a lowly servant that we might be lifted up to sit with Him in heavenly places, under the shadow of God’s wings, as sons and daughters.

As we humble ourselves before the majesty of the King of kings in the deepest gratitude for what He made possible for us, we are ushered into His presence for an eternity. As the psalmist says, better is one day with you than a thousand elsewhere. One day of intimacy with God has been life-transforming for many of us. Imagine an eternity of awe.

The Lord is my rock and my fortress and my savior, my God, my rock, in whom I take refuge; my shield and the horn of my salvation, my stronghold. –Psalm 18:3, NASB

Have this attitude in yourselves which was also in Christ Jesus, who, as He already existed in the form of God, did not consider equality with God something to be grasped, but emptied Himself by taking the form of a bond-servant and being born in the likeness of men.” —Philippians‬ ‭2‬:‭5‬-‭7‬, NASB

For just one day of intimacy with you is like a thousand days of joy rolled into one! I’d rather stand at the threshold in front of the Gate Beautiful, ready to go in and worship my God, than to live my life without you in the most beautiful palace of the wicked. —Psalms‬ ‭84‬:‭10‬, ‭TPT‬‬

¿Alguna vez te has despertado con una palabra o frase inesperada resaltada en tu mente? Hace unos días, me desperté con la palabra “puente levadizo”. Me imaginé un castillo medieval con su inexpugnable punto de entrada bajado.

Los castillos han evolucionado con el tiempo; los primeros fueron “construcciones de tierra” construidas a principios de la Edad Media, también conocida como la Edad Oscura. Más tarde, evolucionaron hasta convertirse en estructuras de piedra más fortificadas. Creados como residencias y edificios defensivos, se construían estratégicamente en colinas, acantilados o cerca de ríos, lagos y cuevas y utilizaban elementos como fosos, muros y torres para protegerse de los ataques. Con el tiempo, se convirtieron en símbolos de riqueza y guerra.

La Biblia describe a Dios como nuestra roca, fortaleza o baluarte contra nuestros enemigos. Metafóricamente hablando, veo a Jesús como nuestro puente levadizo hacia ese lugar secreto con Dios que nos brinda más de lo que podríamos soñar. No solo estamos protegidos de nuestros enemigos, sino que tenemos un lugar en la mesa de Su reino. La presencia eterna de Dios se convierte en nuestro hogar, nuestra paz, nuestro tesoro, nuestro gozo inefable.

A través de su sufrimiento, muerte y resurrección, Jesús se convirtió en el camino de regreso a Dios, el puente de la reconciliación. Descendió de lo alto y se hizo un siervo humilde, para que pudiéramos ser elevados y sentarnos con él en los lugares celestiales, bajo la sombra de las alas de Dios, como hijos e hijas.

Al humillarnos ante la majestad del Rey de reyes con la más profunda gratitud por lo que hizo posible para nosotros, somos llevados a su presencia por una eternidad. Como dice el salmista, mejor es un día contigo que mil en otro lugar. Un día de intimidad con Dios ha transformado la vida de muchos de nosotros. Imagínese una eternidad de asombro.

El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvación; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el poder de mi salvación, mi baluarte. –Salmo 18:3, NVI

Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, quien, estando ya en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres. —Filipenses 2:5-7, NVI

Porque un solo día de intimidad contigo es como mil días de alegría en uno solo. Prefiero estar en el umbral frente a la Puerta Hermosa, listo para entrar y adorar a mi Dios, que vivir mi vida sin ti en el más hermoso palacio de los malvados. —Salmo 84:10, NVI

Still Small Voice

Align to Ascend

A

lign your heart with my heart to ascend the mountain of your God. I have reserved a place for you prepared long ago. This is a place of refuge, of communion, of provision, and wisdom. It is a sanctuary for your soul. It is to be your permanent habitation. You are to stop wandering in the wilderness of the world and camp at my feet. I am your secret place, your oasis, and your fortress. Come to my presence and remain hidden in me. Stay within earshot at all times. My voice directs you, advises you, reassures you, and encourages you to face the trials and give me the praise for the triumphs. Stay rooted in my presence and your fruit will be for the nations of this world. This fruit will nourish them and cause them to run to me and remain. Your obedience will nourish the nations with my manna and living waters. Remain in me.

The entire Israelite community left the Wilderness of Sin, moving from one place to the next according to the Lord’s command. They camped at Rephidim, but there was no water for the people to drink. —Exodus‬ ‭17‬:‭1‬ ‭CSB‬‬

Now as they were traveling along, He entered a village; and a woman named Martha welcomed Him into her home. And she had a sister called Mary, who was also seated at the Lord’s feet, and was listening to His word. —Luke‬ ‭10‬:‭38‬-‭39 NASB

Remain in me, and I in you. Just as a branch is unable to produce fruit by itself unless it remains on the vine, neither can you unless you remain in me.—John‬ ‭15‬:‭4‬ ‭CSB‬‬

A

linea tu corazón con mi corazón para ascender al monte de tu Dios. Te he reservado un lugar preparado hace mucho tiempo. Este es un lugar de refugio, de comunión, de provisión y sabiduría. Es un santuario para tu alma. Será tu habitación permanente. Debes dejar de vagar por los desiertos del mundo y acampar a mis pies. Soy tu lugar secreto, tu oasis y tu fortaleza. Ven a mi presencia y permanece escondida en mí. Manténte al alcance del oído en todo momento. Mi voz te dirige, te aconseja, te tranquiliza y te anima a afrontar las pruebas y a darme elogios por los triunfos. Mantente arraigada en mi presencia y tu fruto será para las naciones de este mundo. Este fruto los nutrirá y hará que corran hacia mí y permanezcan. Tu obediencia alimentará a las naciones con mi maná y aguas vivas. Permanece en mí.

Toda la comunidad israelita abandonó el desierto de Sin, moviéndose de un lugar a otro según el mandato del Señor. Acamparon en Refidim, pero no había agua para beber. —Éxodo 17:1 NVI

Mientras iban de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Y tenía una hermana llamada María, que también estaba sentada a los pies del Señor y escuchaba su palabra. —Lucas 10:38-39 LBLA

Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí. —San Juan‬ ‭15‬:‭4‬ ‭DHH